Inventario al entrar en un alquiler: cómo dejar constancia del estado de la vivienda
Un inventario de entrada bien hecho permite describir cómo recibes la vivienda sin convertir cada pequeño desgaste en un conflicto.

Un inventario de entrada bien hecho permite describir cómo recibes la vivienda sin convertir cada pequeño desgaste en un conflicto. Debe ser concreto, fechado y compartido. Una colección de fotografías sin ubicación ni comunicación puede resultar menos útil que un documento sencillo y ordenado.
Recorre la vivienda por zonas
Anota muebles, electrodomésticos, llaves y elementos relevantes. Describe el estado con palabras verificables: raya en puerta, persiana que no baja o humedad visible en una pared. Evita expresiones generales como todo perfecto si todavía no has comprobado el funcionamiento.
Haz fotografías de conjunto y detalle, conservando originales. Identifica estancia y elemento en el inventario, sin incluir innecesariamente pertenencias o datos de anteriores ocupantes. Registra lecturas de contadores cuando sea posible.
Comunica las incidencias iniciales
Envía el documento por un canal que permita acreditar contenido y recepción. Si el contrato incorpora un inventario, comprueba que coincide con la realidad y pide reflejar discrepancias. No modifiques unilateralmente una copia firmada como si ambas partes hubieran aceptado el cambio.
El artículo 21 de la Ley de Arrendamientos Urbanos distingue obligaciones de conservación y determinadas pequeñas reparaciones. El inventario no decide por sí solo quién pagará cualquier avería, pero ayuda a situar el estado inicial y analizar su causa.
Añade lo que no pudo verificarse
Si no hay suministro, falta una llave o un aparato no se ha probado, deja esa comprobación pendiente. Acuerda cómo comunicar el resultado cuando sea posible. No uses la falta de revisión como motivo para declarar un funcionamiento que desconoces.
Al salir, compara el mismo inventario con el estado final, diferenciando desgaste, daño e incidencia previa. Esa continuidad documental resulta más útil que discutir desde recuerdos opuestos. Antes de aceptar una deducción de fianza, revisa su descripción, prueba y coste en relación con lo realmente entregado.
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