Nómada digital en España: empleado y autónomo no presentan el mismo caso
Trabajar para una empresa extranjera y prestar servicios como autónomo requieren pruebas distintas. Revisa contratos, clientes y actividad remota.
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Trabajar desde un portátil es una descripción de tu día a día, no una categoría jurídica suficiente. Para valorar la autorización de teletrabajo internacional en España hay que identificar si tienes una relación laboral o una actividad profesional y cómo puedes acreditarla.
Trabajo para clientes españoles: empleado y autónomo tienen límites distintos
En el régimen de teletrabajo internacional, quien ejerce una actividad laboral solo puede trabajar para empresas radicadas fuera de España. En la actividad profesional se admite trabajo para una empresa situada en España dentro del límite legal del 20 % del total de actividad. Esa posibilidad no se debe trasladar al empleado. Ley 14/2013, artículo 74 bis.
La ley también exige acreditar actividad real y continuada de la empresa o grupo durante al menos un año, la posibilidad de realizar la relación en remoto y, según el perfil, una relación previa de al menos tres meses. Se añaden los requisitos generales y de cualificación. Artículos 62, 74 bis y 74 ter.
Si trabajas por cuenta ajena
Prepara el contrato, la fecha de incorporación y una descripción comprensible de tus funciones. La autorización empresarial para trabajar desde España debe ser coherente con lo que haces realmente. Si tu puesto requiere visitas, supervisión presencial o desplazamientos habituales, explica esos hechos antes de presentar el trabajo como íntegramente remoto.
También hay que revisar la cobertura de Seguridad Social y las obligaciones que pueden afectar a la empresa. Una póliza médica no resuelve por sí sola el encuadramiento. Pide que el análisis de estas obligaciones quede incluido o expresamente delimitado en el alcance de la consulta.
Si prestas servicios como profesional
Organiza una relación de clientes, países, contratos, fechas y actividades. Evita mezclar facturación prevista con ingresos ya documentados. Si tienes clientes españoles, sepáralos claramente para revisar el límite aplicable con información completa.
Una tabla sencilla puede servir: cliente, país, inicio de la relación, servicio, importe y documento de respaldo. No publiques esa tabla ni la envíes a un orientador anónimo. Utilízala durante la revisión profesional cuando se haya definido el canal de documentación.
Dos revisiones que conviene coordinar
La autorización migratoria y el tratamiento fiscal son análisis diferentes. Tener un permiso de teletrabajo no determina por sí solo tu residencia fiscal ni confirma que puedas optar por el régimen de impatriados. La fiscalidad requiere revisar sus propios requisitos. Ley del IRPF, artículos 9 y 93.
Por eso, una propuesta de asesoramiento útil debería indicar qué cubre: expediente migratorio, coordinación con la empresa, obligaciones de actividad, revisión fiscal o una combinación de ellas. Comparar presupuestos sin distinguir ese alcance puede resultar engañoso.
¿Y si cambio de empresa o de clientes?
Guarda la documentación del cambio y revisa si afecta a las condiciones que justificaron tu autorización. No supongas que cualquier actividad nueva queda cubierta porque la tarjeta siga vigente.
Fuentes oficiales
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