Factura completa y simplificada: cómo identificar cuál debes emitir
La factura simplificada no es una factura completa a la que se le pueden borrar datos libremente.

La factura simplificada no es una factura completa a la que se le pueden borrar datos libremente. Es una modalidad prevista para determinadas operaciones. Elegir bien el documento desde el principio evita que el cliente tenga que volver a pedirlo cuando prepara sus cuentas o solicita una justificación del gasto.
Comprueba operación e importe
El artículo 4 del Reglamento de facturación contempla, con sus excepciones, el límite general de 400 euros, IVA incluido, y determinados supuestos hasta 3.000 euros. Este segundo importe no sirve para cualquier actividad: depende de las operaciones enumeradas en la norma. Una venta minorista y un servicio profesional no se clasifican por analogía solo porque cuesten lo mismo.
La decisión requiere saber quién compra, qué recibe y si actúa como empresario o consumidor. En operaciones internacionales hay exclusiones específicas, por lo que no conviene reutilizar automáticamente el formato de una venta nacional.
Revisa los datos que necesita el destinatario
Los artículos 6 y 7 regulan el contenido de ambas modalidades. Para ejercer determinados derechos tributarios, una simplificada debe incorporar datos adicionales del destinatario y la cuota por separado. Pedir una factura identificada al hacer la compra suele ser más sencillo que reconstruirla meses después.
Comprueba número, fecha, emisor, concepto y desglose fiscal. La descripción debe permitir entender la operación: «varios» aporta muy poca información si después hay que relacionar el gasto con una actividad concreta.
Un control que puedes incorporar a la caja
Imagina una compra para una oficina cuyo justificante solo identifica al comercio. Guarda el documento y solicita la información necesaria al proveedor; no añadas tú el nombre del comprador sobre la imagen.
Configura el programa para distinguir ambas modalidades y pregunta al cliente si requiere identificación fiscal. Conserva el original y cualquier documento que lo sustituya o rectifique. El comprobante del pago ayuda a acreditar el abono, pero no completa por sí mismo el contenido que falta en la factura.
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