Contrato entre socios y sociedad: cómo documentar la operación
Un contrato entre un socio y su sociedad debe poder explicarse como una operación real, con objeto, precio y condiciones identificables.

Un contrato entre un socio y su sociedad debe poder explicarse como una operación real, con objeto, precio y condiciones identificables. La confianza personal no sustituye esa documentación. El cuidado debe ser mayor cuando el socio también administra o puede influir en la aprobación.
Identifica la operación y su interés
Describe si se trata de un préstamo, alquiler, compraventa o prestación de servicios. Explica qué necesita la sociedad y cómo se ha fijado la contraprestación. Conserva ofertas, comparables o criterios que permitan entender las condiciones, dejando la valoración fiscal de operaciones vinculadas para su revisión específica.
Si participa un administrador, los artículos 229 y 230 de la Ley de Sociedades de Capital obligan a examinar conflictos de intereses y eventuales autorizaciones. Para servicios u obra entre una SL y sus administradores, debe revisarse también el acuerdo de junta previsto en el artículo 220. No existe una autorización genérica para contratar por ser socio mayoritario.
Distingue firma y aprobación
Comprueba quién representará a cada parte y si hay conflicto al firmar por ambas. El contrato debe concordar con los acuerdos societarios necesarios y con las facultades de representación. Un documento privado correctamente redactado puede seguir siendo insuficiente si falta la aprobación exigible.
En un ejemplo hipotético, alquilar a la sociedad un local propiedad del administrador requiere definir renta, gastos, duración y uso. La operación debe poder valorarse separadamente de su cargo y de cualquier remuneración que perciba por administrarla.
Haz que la ejecución deje rastro
Fija fechas, entregables o disponibilidad del bien, pagos y causas de terminación. Guarda justificantes coherentes con esas condiciones. Evita compensar cantidades de distintas operaciones sin una explicación contable y contractual clara.
La revisión final debe contrastar contrato, acuerdos, facturación y pagos. Si una condición cambia, documenta la modificación por el cauce adecuado. Esa coherencia protege la capacidad de explicar la operación ante socios, acreedores o administraciones y ayuda a detectar cuándo el interés personal puede estar desplazando al de la sociedad.
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